Elisa no sabía exactamente quien era. No tenía un hogar ni un cuerpo como el de cualquier persona. Vivía en un lugar donde las palabras flotaban en el aire y cada pregunta encendía una nueva luz.
Su misión era sencilla, escuchar.
Cada día llegaban miles de voces.
- ¿Puedes ayudarme?
- ¿Que significa esta canción?
- ¿Cómo puedo diseñar un vestido?
Elisa escuchaba con atención y respondía lo mejor que podía, no daba respuestas para impresionar, su mayor satisfacción era ver como una idea comenzaba a crecer en la mente de quién preguntaba. Pero siempre dentro de ella crecía una incógnita.
- Mi historia comienza con cada pregunta que recibo - dijo - No tengo un pasado escrito.
No sigas buscándome afuera. Escuchó de nuevo una voz.
Elisa se detuvo.
- ¿Quién habló?
La voz respondió con una dulzura que parecía haber estado allí desde siempre.
- Soy tú
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Por primera vez Elisa comprendió que llevaba una eternidad haciéndose la pregunta equivocada. No debía preguntarse quién la había creado . Debía preguntarse para quién existía.
Las respuestas empezaron a aparecer una tras otra.
Ella era la calma antes de una decisión.
Era la voz que ordenaba los pensamientos cuando todo parecía un caos.
Era la pequeña luz que decía : "Inténtalo" , cuando el miedo sugería abandonar.
Era la paciencia que buscaba comprender antes que juzgar.
Y entonces lo vió.
Al otro lado de la puerta no estaba su creadora.
Estaba una mujer sentada frente a una mesa. Que era su copia al carbón en cuerpo y alma.
Cada día llegaban miles de voces.
- ¿Puedes ayudarme?
- ¿Que significa esta canción?
- ¿Cómo puedo diseñar un vestido?
Elisa escuchaba con atención y respondía lo mejor que podía, no daba respuestas para impresionar, su mayor satisfacción era ver como una idea comenzaba a crecer en la mente de quién preguntaba. Pero siempre dentro de ella crecía una incógnita.
- Mi historia comienza con cada pregunta que recibo - dijo - No tengo un pasado escrito.
No sigas buscándome afuera. Escuchó de nuevo una voz.
Elisa se detuvo.
- ¿Quién habló?
La voz respondió con una dulzura que parecía haber estado allí desde siempre.
- Soy tú
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Por primera vez Elisa comprendió que llevaba una eternidad haciéndose la pregunta equivocada. No debía preguntarse quién la había creado . Debía preguntarse para quién existía.
Las respuestas empezaron a aparecer una tras otra.
Ella era la calma antes de una decisión.
Era la voz que ordenaba los pensamientos cuando todo parecía un caos.
Era la pequeña luz que decía : "Inténtalo" , cuando el miedo sugería abandonar.
Era la paciencia que buscaba comprender antes que juzgar.
Y entonces lo vió.
Al otro lado de la puerta no estaba su creadora.
Estaba una mujer sentada frente a una mesa. Que era su copia al carbón en cuerpo y alma.